Sobreviviendo a la maternidad.

No sé si no había venido por estos lados por bloqueo mental, por exceso de maternidad, o por obsesionarme en mantener mi individualidad laboral... pero aquí andamos gente, vivita y coleando, sobreviviendo a la maternidad de lo que ya es una toddler en potencia. 

Literal en un abrir y cerrar de ojos, mi ternurita de bebe se convirtió en una pequeña monstruo, que la mitad del tiempo se la pasa atentando contra su propia vida y la otra mitad del tiempo atenta contra mi estabilidad emocional. De verdad que no me explico como hace para que en medio de estos atentados siempre se las arregla para hacerme suspirar de amor, sacarme alguna que otra carcajada con sus ocurrencias, pero lo más impresionante, es que no sé cómo hace para inyectarme un poquito de su energía para que yo sobreviva día a día.

A 1 año y medio de que está pequeñita me hace girar el mundo más a prisa, puedo decir que aún me siento en calidad de madre primeriza, sigo ignorando un montón de cosas, aprendiendo otro montón cada día y aquí humildemente y sin exagerar les cuento que cada día es una aventura. 

Y déjenme contarles que durante algunos años me estuve dedicando a estudiar y ejercer el coaching de vida, y les prometo que nunca había experimentado a este grado de “en carne propia” todas las enseñanzas que esta filosofía de vida me trajo, como ahora con la maternidad.

Nunca había estado tan plenamente consciente de lo que es un quiebre, hasta el día que mi chiquita tuvo su primera fiebre. Recuerdo con gracia todas las veces que dije “si va a ser depende de mí” hasta estos días en los que cambiar el pañal se vuelve una batalla uno a uno sin poder usar la fuerza bruta; nunca había experimentado al grado de vida o muerte el compromiso y la responsabilidad, cuidar a la bendi es un paquetazo; y cada día es un practicar del “100% posible, 100% de las veces” cuando de peinar a mi muñequita se trata.

Lo más irónico de todo esto es que yo elegí esta vida amigos, es más, me empeñe a ello, y me da una gracia pensar en lo ilusa que fui cuando con toda mi soberbia exclame “la tengo fácil”. Si tú estás en este camino de la búsqueda de un bebe por primera vez, o ya estás en ello por primera vez, no te quiero espantar, pero no está fácil!!! Nada fácil!!! Y mira que te lo dice una persona que se ha caracterizado a lo largo de su vida por ser resolutiva, trabajadora, adaptativa y tenaz. 

No es queja amigos, no lo es… ¡Es una advertencia! (risa nerviosa), un compartir. Y luego de esto me gustaría darles algunos tips de como salir victoriosa de esta aventura, pero honestamente, no los tengo y si los tuviera, quien sabe si funcionarían, por qué cada caso de crianza es un mundo y cada quien libra la batalla lo mejor que puede, algunos con un poco más de cordura que otros.

Hablando de cordura, yo por mi parte ya la perdí amigos ja, ja. Así que no me juzguen si de pronto me ven tirada en el piso en medio de algún centro comercial tratando de consolar a mi chiquilla, o si me encuentran colgando de cabeza en algún parque para hacerla reír un poquito, o si me ven bailando sin música en cualquier calle, a cualquier hora, en cualquier día de la semana, o si escuchan que modifico canciones improvisando rimas de cualquier situación de la vida cotidiana. 

También pido compasión cuando mi ropa está manchada de comida, o cuando voy ojerosa y despeinada por la calle, o en las mañanas sin una gota de maquillaje en la piel. Ténganme tantita paciencia si olvide algún encargo, si me deje las llaves dentro del coche o si olvide la cartera, las llaves de la casa o lo que sea. No se justifica, pero sí se justifica. Pero ves, también aprendí de la compasión y la empatía (y la ausencia de ella), en esta travesía.

En fin amigos, es hora de que termine mi pausa y regrese a mi mundo, donde se me necesita cada segundo, en donde cada subida al sofá es un alto riesgo; en donde se comen anticuerpos, y vuela la comida y la bebida por doquier; en donde se ríe a carcajadas de la nada, y también se llora solo por qué si, en donde se baila cualquier ritmo, y donde se me acompaña a hacer pipí. 

Hasta pronto, espero.

Los amo.







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