¡Detrás de una fotografía hay toda una historia!
En una fotografía podemos capturar un momento, pero detrás de ese momento puede ser que haya existido toda una historia tan simple y corta o tan larga como toda una vida. Quiero compartirte la historia de esta fotografía...
Aquí estoy yo en una pose espectacular adornada por la ya de por sí majestuosidad del ambiente en la nada más y nada menos que bellísima Laguna de los 7 colores: Bacalar, Quintana Roo. El cielo azul, la laguna que en ese punto se podía apreciar un color esmeralda precioso, con pececillos que se paseaban muy cerca del columpio, el agua deliciosísima, el clima genial, bueno todo convivía en una armonía inigualable.
Entonces llegué a sumarme al ambiente, luego de esperar mi turno para el improvisado fotoshooting dirigido por el mío amor, esta foto fue la que más nos impactó a los dos y a unas cuantas personas más.
He recibido muy bonitos elogios como "que cuerpazo" y bueno, en esta ocasión he de aceptar que hasta yo me sorprendí de la fotazo que logramos de entre unas veinte o treinta tomas. No sé si es por qué especialmente ese día me sentía tan bien... Pero esta foto tiene toda una historia, que ahora les voy a contar.
En primer lugar, las fotos con poca ropa no son muy comunes en mi persona, tiendo a ser más pudorosa, pero la última foto en bikini con una pose similar fue por ahí del 2018 en una cascada cerca de Tequila y otra en Cancún luego de una competencia de natación. Por aquellos ayeres yo estaba en una condición física totalmente distinta. Estaba en medio de un entrenamiento constante de natación para esa competencia en Cancún (otra súper experiencia que luego te contare), entrenaba dos veces al día en agua y en tierra y llevaba dieta. Nunca he sido "flaca" pero estaba muy en forma.
En estos días, desde que empezó la pandemia por Covid en 2020 suspendí mi entrenamiento de natación, entre que muchas actividades estaban suspendidas y mi economía personal medio paralizada no había regresado a entrenar, luego me mude acá a Playa del Carmen y con todos los movimientos de mudanza, cambios y demás apenas ahora en noviembre de 2021 regreso a la alberca. El chiste es que no estoy en mi mejor condición física y he de confesar que subí de peso el año pasado, así que para no hacer más largo el cuento los últimos tres meses he estado bajando los carbohidratos y las calorías, apenas comienzo a sentirme yo otra vez.
Y bueno en segundo lugar, quizá en la foto no se aprecia tanto pero el bikini es especialmente coqueto, a diferencia de las fotos del 2018, y algunas chicas pensarán "que exagerada" o como mi hermanita menor me ha repetido en varias ocasiones "que mojigata". No me juzguen, el tema de la seguridad en mi cuerpo como ya es bastante obvio es un tema recurrente en mí y una lucha constante, y si a eso le sumamos el monton de paradigmas familiares y sociales que tengo a pesar de simpatizar con la lucha feminista, pues ya te cuento que me sentía encueradisima por tener un bikini con un resaque coqueto o escotado.
Necesite 36 años de mi vida, un poco de ánimo del mío amor y fotógrafo Jonathan Escoto, una charla de porras y de empoderamiento femenino con mi queridisima Sandy, más una hora de coaching de mi amigo Enrique Elizalde (recomendadisimo by the way) para atreverme a usar esa pieza de abajo ¡¡por primera vez en mi vida!! repito ¡¡Por primera vez en mi vida!! Y todavía me da miedito pensar "que va a decir mi mamá, mi papá, mi abuela" Siendo la última la más tenebrosa, no por qué ella sea tenebrosa, en realidad es un amor, sino por lo que representa: la jefa, la patrona, la patriarca de la familia.
Ese día en Bacalar me dije a mi misma: ¡Ingue su, al fin que ni hay tanta gente! y otro grito en mi mente respondiendo: ¡Gracias a Dios! (anda, rianse de mi o conmigo, ya pasó).
Pues me quité el vestido... avente el pareo... y cuando llegó mi turno en el columpio... ¡¡hasta hice varias poses!! Sentada, parada, de perfil, volteando a un lado, al otro, en fin... sacándole el máximo provecho a mi fotógrafo personal.
Comercial: que sí es real que mi novio es fotografo, videografo, vblogger, dice que algún día será famoso y lo encuentras en todas sus redes como @hola_Jona.
Y yo me sentí cual canción de Gloria Trevi: me solté el cabello, me vestí de reina... sólo que acá me quité los tacones jeje, pero definitivamente era bella.
Le envíe un mensaje a Kike para decirle que por fin me había puesto el bikini que había comprado hace algunas semanas y me preguntó ¿Y cómo estás ahora? la verdad es que hasta me daba pena responder "era más pedo ponermelo" (ahí disculpen el mal uso del lenguaje). Entonces seguirá una tanga... (ay nanita).
Repito, tal vez para otras chicas todo esto resulte bastante exagerado, de hecho, por esta zona del Caribe es tan común ver bañadores de todos tamaños y colores, abundando los tankinis, en cuerpos jóvenes y hasta no tan jóvenes, que ahora que lo pienso, puede que también eso fuera un factor que me impulsara a ya ponermelo... Sin embargo, como "milenial" deberan comprender que esta generación está entre lo que antes era y lo que ahora viene, y en todo ese inter hay un monton de miedos, inseguriades, paradigmas o como Kike me dijo ¡pretextos!
Conclusiones: No morí, en realidad me sentí un tanto valiente y liberada, descubrí que la belleza y la seguridad tienen más que ver con una actitud y al ver las fotos y recordar lo bien que me sentía por dentro y por fuera ese día, pues... ¡que me perdonen mi familia y mi abuela!
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