El cuerpo cambia con el embarazo.
24-10-2022
El cuerpo cambia con el embarazo, es un hecho que va a cambiar, lo sabes, te lo dicen, te lo repiten y te lo repites mil veces quizá, pero no eres consciente de eso, al menos en mi caso, hasta que te está pasando.
Lo que nadie me había dicho es que habrá días buenos y días malos...
Hay días en los que me veo al espejo y no me reconozco, pensé ¿qué no el embarazo te hace ver radiante? y yo, mas bien me sentía radioactiva; no soy una mamá fitness, no en este embarazo, y de verdad toda mi admiración y respeto a las mamis que estando embarazadas fueron capaces de mantener una rutina de entrenamiento o ejercicios, conmigo no fue así, le di prioridad al trabajo y termino fulminada, sin energía para hacer el deporte que amo, la natación.
Pero también hay días buenos, en los que te miras en el espejo y reconoces el milagro de tener una personita en potencia creciendo dentro de ti, amas esa sensación y ahí, me encanto, me gusto, me aferro a esas emociones.
Hay una personita en potencia dentro de mí, que para estas alturas, ya siente, reacciona a mi voz o a la de su papá, reacciona ante la caricia, el abrazo, la música, la comida, sobre todo a la comida. Me gusta imaginar que ya me ama, nos ama y que, igual que yo, ya quiere conocernos. Es muy hermoso creer que es mi confidente, que sabe cuando me siento insegura y que se emociona cuando yo estoy feliz. Ya quiero tenerla en mis brazos, pero a la vez me gusta que esté aquí conmigo, segura.
Pues si, el cuerpo cambia, está creando, y hay días buenos y días malos. Me quedo con los buenos, y a los malos, esos que se los quede el tiempo, para que se vayan con él y no tengan opción de regreso.
Hay días en los que me veo al espejo y no me reconozco, pensé ¿qué no el embarazo te hace ver radiante? y yo, mas bien me sentía radioactiva; no soy una mamá fitness, no en este embarazo, y de verdad toda mi admiración y respeto a las mamis que estando embarazadas fueron capaces de mantener una rutina de entrenamiento o ejercicios, conmigo no fue así, le di prioridad al trabajo y termino fulminada, sin energía para hacer el deporte que amo, la natación.
Pero también hay días buenos, en los que te miras en el espejo y reconoces el milagro de tener una personita en potencia creciendo dentro de ti, amas esa sensación y ahí, me encanto, me gusto, me aferro a esas emociones.
Hay una personita en potencia dentro de mí, que para estas alturas, ya siente, reacciona a mi voz o a la de su papá, reacciona ante la caricia, el abrazo, la música, la comida, sobre todo a la comida. Me gusta imaginar que ya me ama, nos ama y que, igual que yo, ya quiere conocernos. Es muy hermoso creer que es mi confidente, que sabe cuando me siento insegura y que se emociona cuando yo estoy feliz. Ya quiero tenerla en mis brazos, pero a la vez me gusta que esté aquí conmigo, segura.
Pues si, el cuerpo cambia, está creando, y hay días buenos y días malos. Me quedo con los buenos, y a los malos, esos que se los quede el tiempo, para que se vayan con él y no tengan opción de regreso.

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