Preparamos cada detalle.
Preparamos cada detalle...
Su papá el fotógrafo, le pedí encarecidamente que hiciera buenas fotos; el vestido se encargó con 3 meses de anticipación, adivinando medidas y cruzando dedos para que si me quedara; el tocado lo hice con mis propias manos.
Ame cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo de mi bebita en pancita. Ella ahora está en mis brazos, creciendo cada día, recordándome que el tiempo no para y yo, tratando de atesorar cada momento.
Es un proceso con más belleza y amor que cualquier otro que haya experimentado en mi vida. Estando embarazada había días que quería que ya naciera y otros que quería detener el tiempo y disfrutar de sus pataditas dentro de mí.
Decían que cuando naciera experimentaría el amor más bello, pero yo lo experimente desde el primer ultrasonido al escuchar su corazón cuando tenía a penas 7 semanas, nunca lo olvidaré. Una garbancita con corazoncito latiendo a mil por hora. Un milagro, por qué los bebés eso son, como no llamarlos así, cuando de entre todas las posibilidades simplemente llegan a ti y crecen de una manera increíble. Es amor puro. Me enamoré de ella desde que estaba dentro, y ahora verla crecer me hace querer convertirme en la mujer maravilla, para cuidarla hasta que mi corazón deje de latir.

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